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¿Qué es dolor lumbar?

 

 Es importante destacar que el dolor lumbar es la segunda causa de incapacidad laboral y es una de las principales causas por las cuales una persona ve, en una u otra forma, limitadas sus actividades diarias de manera importante y más relevante aun, su calidad de vida.

 Existen diversos factores de riesgo que hacen que el dolor lumbar pueda presentarse de manera más fácil.

 

¿Cuáles son los factores de riesgo para presentar dolor lumbar?

 Los factores de riesgo, son las actividades, actitudes y costumbres que aumentan la probabilidad de sufrir dolor de espalda u otro problema de columna. Es importante conocerlos y evitarlos en la medida de lo posible.

 

Malos hábitos posturales: Son errores frecuentes en la posición de nuestro cuerpo, que se cometen al sentarse, agacharse, al levantar objetos, al caminar, al acostarse, etc. Estos malos hábitos adquiridos por las personas, repercuten en los músculos y estructuras de la columna haciéndolos menos flexibles y debilitándolos. Las malas posiciones alteran las curvas de la columna y hacen que las vértebras pierdan alineación y comiencen a deformarse.

 

Estrés: Las tensiones y preocupaciones diarias producen una contracción sostenida (espasmo) de los músculos de la espalda, limitando sus movimientos y “endureciéndolos”. Esta situación maltrata el músculo, reduciendo su nutrición y buen funcionamiento. La tensión, el mal genio y las preocupaciones transforman la capacidad de contracción muscular. Esa descarga de emociones conlleva a espasmos musculares e impide que los tejidos se nutran y se oxigenen adecuadamente.

 

Sedentarismo: La inactividad física hace que el organismo reduzca su capacidad de trabajar correctamente. Si una persona no hace ejercicios de estiramiento, lo más probable es que las vértebras tiendan a pegarse, pierdan movilidad y se debiliten. Es necesario fortalecer los músculos de la espalda y endurecer los abdominales.

 

Mala alimentación: Una dieta pobre en nutrientes, con carencia de vitaminas y minerales, como el calcio, dificultan los procesos bioquímicos en el interior del organismo. Hay que cuidar la alimentación porque el hueso se hace y deshace constantemente. 

 

Traumatismos: Los traumas, especialmente en los músculos, asociados al sedentarismo, pueden producir tirones o desgarros en los músculos y en los ligamentos. Este fenómeno se aumenta en una columna lumbar no acondicionada (sin buen estado físico) para realizar movimientos bruscos o que requieran fuerza extrema. Un golpe o una caída pueden hacer que una vértebra sufra micro-fracturas y pierda su forma normal. Eso sin contar el perjuicio en el aspecto sensitivo y motriz cuando se comprometen algunos nervios.

 

Alteraciones en los discos intervertebrales: El disco está formado por un anillo que rodea el núcleo pulposo. El disco es una especie de gelatina que sirve para separar las vértebras y amortigua los golpes o los impactos que pueda sufrir la columna. Si se rompe o se sale esa sustancia gelatinosa, empieza a comprimir los nervios que comunican las extremidades (hernia discal). En estos casos, el paciente puede perder movilidad o sensibilidad en alguna extremidad y tener una sensación de ardor.  Es importante tener en cuenta que la probabilidad de sufrir una lesión en el disco, aumenta considerablemente a partir de los 40 años. Esto debido al proceso natural de envejecimiento que ocurre en todo el cuerpo. Por lo tanto, es imprescindible evitar al máximo los demás factores de riesgo. Los microtraumas, malas posturas, lesiones y el envejecimiento hacen que el disco comience a perder agua, se vuelva rígido y sea más propenso a romperse o a presentar inflamación (hincharse).

 

Osteoporosis: Con la edad, la masa ósea y el contenido del hueso se pierden. En esos casos, el riesgo de una fractura aumenta por la fragilidad de los huesos. La pérdida de minerales (calcio) y demás elementos del hueso son mucho mayores en las mujeres debido a los cambios hormonales, por lo tanto, implica un mayor riesgo para ellas.

 

Tumores e infecciones: Los procesos neoplásicos (cáncer), así como las infecciones, generalmente alteran la normal anatomía y disposición de las estructuras de nuestra columna, ocasionando que las vértebras se maltraten y lesionen la columna.

 

Obesidad: El sobrepeso y la obesidad generan un completo desbalance en el todo el organismo. En el caso particular de la columna, debemos destacar que la obesidad crea aumento de las fuerzas ejercidas sobre el disco, músculos y ligamentos que la componen generando alteraciones en su disposición normal. Por otro lado, la obesidad, generalmente está asociado a sedentarismo, un factor de riesgo importante.

 

El hábito de fumar. El cigarrillo se ha asociado a una aceleración de los procesos de envejecimiento (degeneración) del cuerpo, así como el debilitamiento de la musculatura en general.

 

Edad. Los procesos naturales de envejecimiento hacen que se afecten las estructuras del cuerpo. En este caso, distintos problemas de la columna tienen alta relación con la edad a saber: degeneración discal, estenosis lumbar y foraminal, escoliosis.